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El día en que México se detuvo

El día en que México se detuvo

¿Y si todas las ausencias de hoy fueran porqué todas están muertas? ¿y si realmente la siguiente fueras tú? Este no es momento para criticar ni estigmatizar. Es un día de reflexión y aceptación. A lo largo de la historia, los movimientos político-sociales han brotado por la misma causa; un sector vulnerable en contra de un sector violentador.

Hoy al recorrer las calles de la Ciudad de México; no sólo noté ausencias, sentí un grito de auxilio, un grito desesperado por ser escuchado. La capital se tornó silenciosa, miles de mujeres se ausentaron para demostrar no sólo lo indispensables que son, sino también lo poco que somos los hombres sin ellas.

Por supuesto, la industria de la moda no se podía quedar atrás, al aproximarte a las tiendas, la escasez de mujeres era evidente, no había movimiento, cajas vacías, podías observar a algunos de los trabajadores mostrar empatía con un listón morado en su uniforme. La solitud fue la protagonista de la tarde, quién pensaría que la ausencia sería la mejor manera de hacerse notar.

No vengo a quejarme como muchos lo han hecho, vengo a tratar de mostrar de alguna manera, que en algún sector de población, su estruendo fue escuchado. ¡NI UNA MÁS!, ¡NI UNA MENOS!, ¡NADIE MÁS! No sólo se trata de hacer ver que las mujeres son necesarias en la vida. Se trata de educar a todos para no hacer sentir menos, no violentar, no cometer los errores que han llevado a la humanidad a ser lo que es. Conocer el pasado para comprender el presente y así crear un futuro mejor. Desafortunadamente, como me decía una maestra en la preparatoria: “La historia nos ha enseñado que los mexicanos sólo aprendemos a madrazos”.

El pasado domingo 8 de marzo, las calles capitalinas se tiñeron de morado para dar a conocer que no sólo mueren mujeres a diario, sino que hay muchas dispuestas a dar la cara por aquellas que no se pudieron defender ¡Qué orgullo debe ser, ser mujer! Personalmente, como parte de un sector vulnerable (LGBT), me duele y estremece que agredan a uno de los míos, sin embargo, como una persona que vive y fue criado por mujeres, no puedo vivir con el pensamiento de que pueden hacer daño a las personas que más amo.

En aquella marcha, pude ver a miles de personas que luchan por la misma causa: SER LIBRES, vivir sin miedo es un derecho que se debe aplicar a todos por igual, para que de ese modo no se convierta en un privilegio, no debemos permitir que nadie pase por encima de nosotros.

Este es un llamado a todos, hagámonos uno, no sólo por las mujeres, no sólo por las comunidades endebles, las personas deben vivir como personas ¡¿QUÉ DEMONIOS LES HACE PENSAR QUE TIENEN DERECHO A HACER DAÑO A LOS DEMÁS?!

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Este movimiento sin duda será un parte aguas para todos, una convocatoria a la empatía, tal vez no somos muchos, somos personas que intentan ser tratadas como tal ¡JUNTOS SOMOS MÁS!

El tiempo borra los recuerdos, pero es importante que sean una lección de vida, nunca de odio; es importante saber que las batallas de las mujeres en tiempos donde trataron de invisibilizarlas y borrarlas de la historia, ellas resistieron y merecieron la pena, cuando se extendieron como la luz que baña la mañana y quita sitio a la sombra. No podemos seguir en espera de que amanezca, se debe empujar esa línea luminosa que haga conseguir el respeto que todos merecemos.

Fotografías por Eduardo Bastida.

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