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Es mi boda, ¡Muéranse de envidia!

Es mi boda, ¡Muéranse de envidia!

Hola #FashionFans, estoy más feliz que las pompas de Miley Cyrus en día libre de Twerk. Colaborar con ProyectoModa es una experiencia que agradezco demasiado, sin embargo  que mi primera vez sea hablarles sobre novias me espanta. Y es que ni siquiera soy de las que se la lleva en Pinterest viendo estilos de Nail Art para mantener intacta la manicure, todo en caso de que a mi novio se le ocurra proponerme matrimonio en el cine.

Sería lo peor del mundo que me propusieran matrimonio y tener que compartir en Instagram mi anillo, estilo Kim Kardashian, con la mano apuñada. Es tanta la preocupación de nosotras por restregarles el anillo a nuestras amigas, que preferimos tener los dedos llenos de acrílico antes que tener novio.  Pero, ¿Por qué nos da la perfeccionitis aguditis cuando hablamos de boda? ¿Por qué queremos que todo en ese día sea impecable? Tres palabras: Muérete de envidia.

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Todas queremos el mejor vestido, el mejor lugar, la mejor música, las mejores zapatillas, el mejor fotógrafo, el mejor pastel de cien pisos y obvio, que el novio diga sí, mi amor, ¡Ah todo!  Sólo por la hermosa sensación de verle el rostro desfigurado a tus amigas de la infancia cuando entras en un Vera Wang; incluso te atreves a decirle al camarógrafo que se olvide de tomarle vídeo al novio y se concentre en las damas.

¡Basta! Todo eso de ser la novia perfecta nos aleja cada vez más de lo importante: el vestido… ¡Ah no, perdón! nos aleja de disfrutar un día especial que podemos vivir una o dos veces en nuestras vidas, más si somos Jennifer López. Nos concentramos tanto en que todo salga a la perfección, que ver a los pajecitos moqueando será motivo de histeria.

Tranquilízate, existen cosas que no puedes controlar y para todo lo demás existe un wedding planner. Si eres de las que no quiere estar preocupándose por los detalles en pleno baile, lo mejor que puedes hacer es dejar que algún experto lo haga por ti; alguien que se encargue de las luces, la música, el catering y los invitados te evitará varias arrugas prematuras.

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La única labor en tu boda es disfrutar al máximo y ser la más bella del evento. Así que recuerda seleccionar a todas tus primas cuerpo de modelo como damas y controlar sus escotes y colores radiantes con un vestido previamente aprobado por ti.  Con eso ya tenemos ganados algunos puntos, pero también es necesario que hagas un esfuerzo por elegir un vestido,  peinado y maquillaje que te hagan lucir cómoda, renovada y grite tu nombre a los cuatro vientos.

No por que seas la novia olvides tu estilo y decidas usar lo que tu mamá, hermanas o amigas piensan que es lo mejor para ti. Elegir el vestido no es algo sencillo, pero supongo que es lo mismo que cuando veo unas zapatillas  que me gustan: simplemente hay un click, mariposas en tu estómago y rezas a DIOR mil veces porque entre a tu presupuesto. Si eso no es amor, no sé que sea.

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En el peinado y el maquillaje es igual, el éxito está en las pruebas, prefieres un maquillaje cargado o natural, un peinado recogido o suelto, lacio u ondulado, rubio o castaño, intenta de todo. Un tip, pregúntale a tu prometido con qué estilo de peinado y cabello le gustas más, normalmente ellos no se fijan, así que cuando lo hacen, es porque en verdad quedaron impactados. Probablemente lo que te digan llevará unos tres años pasado de moda, pero recuerda que esa es la única ayuda que recibirás de ellos durante toda tu boda.

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Ya está dicho, la perfección no siempre es la mejor opción, pero que a tus amigas se les distorsione el rostro aún cuando elegiste un vestido totalmente opuesto al de Kate Middleton, es más valioso que cualquier luna de miel en Bora Bora.

XOXO

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