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René Orozco presenta: Oro Azul 2024, Una Oda a la Tradición Tintórea de México

En las raíces mismas de la cultura mexicana, en Santiago Niltepec, Oaxaca, nace el protagonista de esta colección 2024: el “Oro Azul”. Un tinte extraído de la planta del añil, conocido como xiuhquilitl en náhuatl, que nos sumerge en una travesía que conecta pasado y presente, rescatando una tradición que se desvanece en la vorágine del tiempo.

 

Dean Arnold, el antropólogo visionario, identificó en México el crisol donde las indigóferas americanas florecieron y se difundieron. En la Tierra Caliente, la hierba azul, xiuhquilitl, tintaba los textiles antes de que el término añil, derivado del sánscrito “nil”, nos llegara de manos árabes post-Conquista.

El azul maya, un tesoro tintóreo, fusiona el añil con la atapulguita, aunque la incógnita persiste sobre su origen, cultivado o recolectado silvestremente. La llegada de la Indigofera tinctoria tras la Conquista transformó el panorama, desplazando a especies nativas. A pesar de este cambio, el añil sigue siendo parte esencial del tejido cultural en México y Centroamérica, aunque su cultivo se desvaneció en la mayoría de los lugares, persistiendo solo en la familia que lo siembra en Niltepec, Oaxaca, y en esfuerzos aislados en el Istmo de Tehuantepec.

Comprometidos con la esencia de la cultura mexicana, la marca ha dedicado la colección 2024 a explorar la riqueza del añil. En colaboración con el maestro Horacio Mendoza y su familia en Teotitlán del Valle, Oaxaca, se ha llevado a cabo una tintorería orgánica que honra la tradición de esta región famosa por sus tapetes de lana.

La identidad de la marca se refleja en siluetas etéreas y creaciones oversize que flotan con gracia. El peso y la fluidez de las telas, principalmente de bambú, sustentan estructuras que capturan la esencia de la ligereza.

Explorando diversas técnicas tintóreas con añil, desde el teñido previo del hilo de lana hasta el teñido directo en caliente. El batik y el tie-dye, utilizados en culturas globales, se entrelazan para crear patrones geométricos u orgánicos, llevando consigo historias de África, Asia y América.

La trinidad cromática de azul índigo, blanco y negro define la paleta. Estos colores dan vida al índigo, otorgándole luminosidad y saturación según su posición en la armonía cromática de cada pieza.

Con la colección “Oro Azul”, se busca despertar la conciencia de los coleccionistas sobre la riqueza estética y cultural del añil, arraigado en el México prehispánico. Esta colección no solo es una expresión de estilo, sino un tributo a la herencia tintórea de México. Nos invita a reflexionar sobre la importancia de preservar y revitalizar tradiciones que, como el Oro Azul, deslumbran en su resurgimiento.

Fotografía por: Fernando Farfan cortesía de la marca.