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River Blue, los estragos del auge del fast fashion

River Blue, los estragos del auge del fast fashion

El pasado 25 de febrero, FGI México en conjunto con Ethical Fashion Space, en una acogedora estadía en el Cine Tonalá, ubicado en la colonia Roma de la CDMX, se proyectó el documental “River Blue” precedido de un panel de expertos.

No es un secreto. La segunda industria más contaminante en el planeta es la moda (siendo el fast fashion el factor de mayor importancia por sus rápidas producciones) y se ha denominado como absurdo que algo que resulta tan necesario para el ser humano nos esté destruyendo de una manera rápida y atacando a una de nuestras fuentes de vida: el agua.

– Las guerras del futuro no serán por el petróleo; las guerras del futuro serán por el agua-

La proyección tenía como resultado generar y ampliar nuestra conciencia (sea cual sea nuestro papel en la industria), y darnos cuenta de que sí, estamos contaminando, pero también existen alternativas de evolución y que, a pesar de no existir un punto cero de sostenibilidad ambiental, sí se existen diversos métodos para reducir la derrama de químicos y pinturas textiles y lograr un reciclaje de agua hasta en un 80%.

Algunos de los ríos más grandes y más importantes en China están a un nivel de toxicidad que la muerte biológica es inminente. Ningún tipo de vida puede subsistir en esas aguas y las personas que han tenido contacto con ellas, desarrollan cáncer, pues uno de los componentes de las pinturas utilizadas en su estado químico, es altamente cancerígeno.

Y no sólo hablamos de inconsciencia ambiental, los trabajadores de estas fábricas (y de la mayoría a nivel mundial) no cuentan con los protocolos necesarios de protección y a su vez, muchos de ellos son menores de edad que trabajan por salarios injustos.

La moda es demasiado bella para estar inmersa en temas tan crueles como la contaminación. En China hay un chiste muy local pero bastante cruel, sobre que sabrás cuál es el color que estará de moda con sólo ver el color del río. –

La ropa barata genera un alto costo ambiental.

Es bien sabido que Bangladesh es uno de los fabricantes de prendas para fast fashion más importantes en la industria, pues genera altas cantidades de prendas en un tiempo impresionantemente corto y su río más importante, el Buriganga es el segundo más contaminado a nivel mundial.

“Navegar en lancha por el río Buriganga es cruel y aterrador: el hedor, la textura del agua, el color, es como estar recorriendo ríos de petróleo”, cuenta Mark Angelo, activista a pro de la protección del manto acuífero.

Los anteriores son sólo algunos de los casos que recorre este alarmante documental; la inconsciencia y despreocupación de las empresas son el punto principal; el hidrocidio por parte de la industria cada día es mayor y los cambios de quienes han decidido aplicarlos, son lentos y pequeños, pero con gran impacto.

El denim y “el río azul”.

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Desde la aplicación en EEUU del TLCAN, Texas dejo de ser el primer productor de mezclilla. Las grandes compañías empezaron a mandar a maquilar a países de bajos recursos lo cual género que la expansión de la contaminación del manto acuífero se desplazara en mayor cantidad por lo cual, Greenpeace inicio una campaña “Detox”, la cual lanza como reto a marcas importantes de fast fashion eliminar las sustancias peligrosas de sus procesos de suministros y producción.

Pero no todo está perdido; en un planeta en el que se producen más de 300 millones de jeans al año (lo que equivaldría a un consumo de agua de 43000 albercas de tamaño olímpico) en el fast fashion, existen empresas como Ital Denim y Jeanologia que han logrado avances ecológicos para evitar la excesiva contaminación.

Ital Denim elimino los químicos tóxicos a grandes cantidades logrando incorporar el chitosan (un biopolímero extraído del caparazón de algunos crustáceos 100% biodegradable y no toxico) que funciona como fijador para las tintas utilizadas y que ha logrado reducir el desperdicio y contaminación del agua en un 80%. Mientras que Jeanologia ha incorporado altas tecnologías como el láser para lograr los acabados textiles en los pantalones, que tradicionalmente, se hacían de manera manual con piedra pómez y lijas.

Posterior a la proyección, el panel de discusión estuvo dirigido por Shula Atri (directora de FGI México) y Mireille Acquart (directora de Ethical Fashion Space) en el que los ponentes invitados fueron Xikontenkatl Flores, fundador de “Daytitex”, experto en serigrafía textil, bordado e impresión digital, Jorge Plata, fundador y jefe ejecutor de Argentum Textil de México, empresa dedicada al desarrollo de innovación textil y Nissim Betesh, director comercial y de exportación de “Corduroy”, empresa textil verticalmente integrada y dedicada a la producción de denim, gabardinas y estampados y jeans.

La discusión giró en torno a los avances que se han tenido en México respecto al tema, la manera en la que se ha buscado hacer una pequeña diferencia en la industria desde cada una de las áreas de dominio de los invitados y lograr una reflexión individual y colectiva.

El cambio se va a generar hasta que el consumidor lo decida, la presión que se ejerza a las grandes marcas lograra que estas tomen una mayor conciencia y busquen maneras de seguir cumpliendo sus objetivos de venta sin destruir el planeta azul, por lo que, solo queda una gran e importante incógnita: ¿Puede la moda salvar al planeta?

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