Tienes el nombre, los bocetos y hasta el logo. Aun así, la primera colección sigue en papel. En medio aparece una idea que has escuchado varias veces: «para mandar a maquilar necesito por lo menos 100 piezas». Antes de hacer cuentas con ese número, vale la pena averiguar qué significa para el taller que estás considerando.
Un mínimo puede referirse al pedido completo, a cada modelo o a cada combinación de tela y color. Pregunta también cómo se distribuyen las tallas. Esas condiciones cambian cuánto dinero necesitas y qué puedes probar con tu colección. Las 100 piezas son aquí una creencia que conviene revisar con cotizaciones concretas.
Primero define para quién estás diseñando y en qué situación usaría tu ropa. «Una marca para mujeres jóvenes» deja abiertas demasiadas decisiones. Piensa en la ocasión de uso, el rango de precio que quieres explorar y el lugar donde podrías encontrarte con esa clienta. Esa dirección te ayuda a elegir prendas que tengan sentido juntas.

